En esta tercera parte, los talleristas se entregan a la reflexión sobre la lengua. Recorren las calles de Buenos Aires tratando de averiguar qué tan consciente es la gente de la presencia del mapudungun en ella. Las respuestas sorprenden mucho más a los entrevistados que a los entrevistadores: nombres propios de personas, calles, ciudades; el mapudungun está en todas partes, incluso en una ciudad que tiene delirios de europea. También sorprende su belleza, porque este idioma antiguo tiene palabras estrechamente ligadas con aquello material o inmaterial a lo que refieren; con aquellos sonidos desde donde nacen como por ejemplo el treftrefi (sonido del corazón cuando se acelera). Esos son los sentidos que recorren este tercer y último documental: mostrar la belleza del sonido de la lengua mapuche y dar cuenta que está más presente de lo que imaginamos.

La urbanidad en Buenos Aires transcurre entre un español porteñizado y un inglés de mercado que está presente desde las vidrieras hasta los artefactos que median la vida en la gran Capital Federal. A simple vista, pareciera que una única cultura global nos atraviesa. Sin embargo, a la vista de todo el que quiera ver, también circulamos por otras culturas y otras lenguas, como el mapudungun. Aún sin sospecharlo.

En este tercer, y último, documental, los talleristas se entregan a la reflexión sobre la lengua junto a otros que creen no saber nada sobre el mapudungun. Algunos con más conocimiento de la lengua que otros, salen a la calle a averiguar qué tan consciente de esta presencia quien vive la ciudad día a día. Las respuestas sorprenden mucho más a los entrevistados que a los entrevistadores. Nombres propios de personas, calles, ciudades en mapudungun. De pronto nos damos cuenta que esta lengua está en múltiples espacios y usos y ni siquiera es reconocible su nombre: la lengua de la tierra.

Una lengua muerta es una lengua que no circula, que no se renueva, que deja de expresarse; de la que quienes le otorgan esa sonora corporeidad ya no están para hacerlo. Al contrario de esto, el mapudungun vive entre nosotros, en los longko [las cabezas] de muchos hablantes que no se han dejado silenciar, entre mapuches y no mapuches en plena vida urbana. De manera inconsciente, todos aquellos que habitamos en la ciudad nos encontramos y hacemos circular el mapudungun, en palabras que han estado siempre en nuestro discurso sin saber de dónde vinieron. Así, el trabajo sobre la lengua se hace necesario en un contexto desfavorable para su plena vitalidad, para que esta deje de ser un partícipe invisibilizado de la ciudad.

En determinado momento del documental, se escucha cómo niños y niñas aprenden a saludar, casi como un juego. Transitan por nuevos territorios culturales ya que cada lengua porta consigo un mundo de sentidos y referentes. En el mapudungun, hay palabras estrechamente ligadas con aquello material o inmaterial que refieren; con aquellos sonidos desde donde nacen como el treftrefi (sonido del corazón cuando se acelera), el wütaw-wütaw del piwke (latidos del corazón), el chucaw (el nombre viene del cantar del pájaro chucao) entre otras que dejan traslucir la percepción del mundo de la cultura mapuche. Es este el sentido que tiene este tercer documental, mostrar la belleza del sonido de la lengua mapuche y dar cuenta que está más presente de lo que imaginamos.-