(Publicado por La Izquierda Diario).- “Caso Maldonado: la proclama mapuche y un muro de mentiras”, tituló el diario de Magnetto una nota publicada el jueves. Descalificaciones, falsedades y acusaciones para ocultar una desaparición forzada.

 

Bajo la trillada muletilla de la “politización” que rodea a la desaparición forzada de Santiago Maldonado, Clarín publica ayer una editorial escrita por Julio Blanck bajo el título “Caso Maldonado: la proclama mapuche y un muro de mentiras”. El objetivo es uno: condenar a la comunidad mapuche y sus reclamos, minimizar la desaparición de Santiago (lo llama “el artesano”) tras la presunta grieta que este caso profundizaría.

Se trata de una editorial al servicio de la demonización del pueblo mapuche, de los intereses del Benetton, los estancieros y la oligarquía terrateniente, y por supuesto, para ocultar la (inocultable) responsabilidad de la fuerza de seguridad estrella del gobierno y el Estado en la desaparición forzada de Santiago.

La argumentación es muy básica y lo peor, basada en mentiras: el “violento grupo RAM” lanza proclamas políticas, los testimonios de los integrantes de la comunidad mapuche son “teorías” y “versiones” que sus abogados les elaboran, los organismos de derechos humanos están cargados de “extrema politización” y para coronar, bajo todo esto, subyace una sorda disputa política.

Desliza además una suerte de neo teoría de los dos demonios: “hay gendarmes que mintieron y también hay mapuches que mintieron”, dice el periodista en Clarín citando la postura del Gobierno. Claramente, el Gran Diario Argentino como La Nación, son, una vez más, los voceros de los intereses de las clases dominantes en su cerrada defensa de la Gendarmería y los ataques al pueblo mapuche, cuando hace más de una semana se empezaron a conocer los audios de los gendarmes que fueron parte del operativo. El “todos mienten” es una gran mentira.

Entonces, hay que construir un enemigo, para eso los ingredientes son siempre los mismos: violento, politizado, cuestionador y mentiroso, porque la verdad, para Clarín, nunca está del lado de los oprimidos.

Digamos de paso que del gobierno, sus funcionarios, Gendarmería, la fiscal 
Ávila ni una palabra. Del juez (que al momento de cerrar esta nota acaba de ser removido de su cargo), apenas un desliz para mostrarlo como víctima de esas disputas.

Las mentiras

La editorial usa como punta de lanza un comunicado (“proclama” según el periodista para exacerbar su tesis de violencia y política asociada burdamente a la comunidad mapuche) de la Pu Lof Cuchamen en el que dan cuenta porqué se presentan en la justicia para ser tenidos como querellantes.

Acá la primera mentira: RAM y Pu Lof Cushamen no son sinónimos, los integrantes de la comunidad mapuche Pu Lof no integran la RAM.

"La RAM se victimiza", sostiene Blanck. No, la comunidad Pu Lof denuncia represión y criminalización de parte del Estado, cuya máxima expresión es la desaparición forzada de una persona, arrancada por la Gendarmería desde las entrañas del territorio.

Grande es el desprecio que destila cuando llama “las teorías” a los testimonios de los mapuches. El testimonio de los mapuches que fueron víctimas de la represión junto a Santiago Maldonado no es una "teoría" elaborada por "la red de abogados y fiscales que forman parte del dispositivo judicial montado por el kirchnerismo". Al contrario, estas declaraciones y el hostigamiento cotidiando que sufre el pueblo mapuche son avalados por numerosos organismos de derechos humanos, por periodistas que investigan el caso, por la propia familia de Maldonado y su abogada Verónica Heredia, por la CIDH y por la ONU.

Tampoco es cierto que "ayer (por el miércoles) grupos de activistas mapuches volvieron a protagonizar incidentes en el juzgado de Esquel". Fue la comunidad mapuche de Vuelta del Río que fue a denunciar al Juez Otranto por represor, violento y criminalizador. En ese momento, sus casas fueron incendiadas y varios habitantes torturados, incluso ancianos de más de 80 años; el lunes habían sufrido ataques similares. De esas agresiones, ni una palabra.

Miente también cuando dice que Matías Santana declaró tres veces. Declaró dos. Ambas fueron presentaciones espontáneas ya que Otranto nunca quiso saber qué tenía para decir. Tampoco es cierto que "fue cambiando su relato para ajustarlo y tratar de salvar las inconsistencias de sus declaraciones anteriores". Sus declaraciones se complementan, tanto en lo sustancial como en los detalles. No hay contradicciones.

Sólo mentiras y manipulación, no “grieta” como pretenden el gobierno, Clarín y La Nación. Pero está la verdad, en la desaparición forzada de Santiago y el accionar represivo y asesino, cada vez más imposible de ocultar, de la Gendarmería. Está la verdad en la persecución, el hostigamiento a las comunidades originarias, a quienes quieren ver sumisas y no luchando por les fue arrebatado a fuerza de muerte, tortura y sometimiento. Está la verdad en el reclamo que se agiganta, están las calles y las movilizaciones, está la lucha incansable para que Santiago aparezca y que sean castigados los responsables, todos, de su desaparición.-