El sitio de la excavación se halla en los fondos del Autódromo de la Ciudad y dentro del Parque Ribera Sur, ubicados en el barrio de Villa Riachuelo, a orillas del río. En esta nueva etapa, la investigación aportó más datos sobre los primeros habitantes de Buenos Aires, es decir, los indígenas cazadores recolectores que vivían en la zona mucho antes de la llegada de los españoles en 1536.

 

Como dice el arqueólogo argentino Ulises Camino y el vasco Agustín Azkarate Garai-Olaun, directores de la investigación: “Es un milagro que esta porción de terreno haya sobrevivido con tan pocas modificaciones hasta hoy. En este lugar, bajo el suelo de la Ciudad, a 90 centímetros de profundidad, encontramos el suelo donde pisaron y vivieron los antiguos habitantes de la zona”.

Los investigadores no pueden disimular su alegría: “Es el descubrimiento arqueológico más importante realizado hasta hoy dentro la Ciudad. Es la primera vez que podemos demostrar la presencia de habitantes indígenas en el territorio de la actual Buenos Aires”. Y agregan: “También es uno de los descubrimientos más importantes dentro de toda la Cuenca del río Matanza Riachuelo”.

El equipo de arqueólogos está compuesto por investigadores, científicos y estudiantes de diversas disciplinas en un proyecto impulsado por la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) y la Universidad del País Vasco (UPV), ayudado por el Centro de Arquitectura Urbana de la Facultad de Arquitectura (UBA) y la Facultad de Filosofía y Letras (UBA).

En esta nueva etapa de la investigación, iniciada en 2014, se buscó profundizar los datos obtenidos en la última excavación, cuando se encontraron cerámicas indígenas que pudieron fecharse como provenientes del siglo XIII. Esta vez se encontraron nuevos fragmentos de cerámica, pedazos de ollas de cocina y cuencos, algunas con decoración de pintura roja, junto a huesos de animales, sobre todo de venados de las pampas, una especie típica del lugar.

“Esta era una zona de humedal y pastizal vinculada al río, con mucha riqueza animal”, dicen los investigadores. “Al principio se pensó que era un asentamiento transitorio dedicado a la pesca, debido a que estaba ubicado en una zona baja de la ladera. Pero los nuevos hallazgos parecen confirmar que se trataba de cazadores recolectores. Hasta ahora no encontramos indicios de pesca”. 

La nueva excavación también permitió hallar restos de herramientas de piedra, y de semillas y maderas quemadas. Cada objeto y fragmento recuperado se cataloga con la información precisa sobre su ubicación, para crear mapas de coordenadas tridimensionales que permitan analizarlos más tarde. Además, una parte de la tierra excavada se procesa a través de una zaranda, a la manera de un colador que ayuda a retener los fragmentos más pequeños como partículas de hueso, semillas y piedras.  En el laboratorio todos estos materiales permitirán obtener nueva información sobre la vida de los antiguos ocupantes del sitio, como su dieta o los sitios por donde se desplazaban.

“Entre los hallazgos realizados, por ejemplo, se pudo comprobar el uso de materias primas provenientes de otras regiones. Se hallaron piedras talladas traídas desde lugares distantes como el río Uruguay, la Sierra de la Ventana y Tandil, en un radio de hasta 400km, lo cual habla de la existencia de redes de intercambio con otros grupos indígenas. Y es una prueba de la complejidad de los grupos asentados en el territorio y las relaciones que establecían entre sí”.

El equipo de arqueólogos espera seguir trabajando en el sitio. Ya realizó sondeos en otras zonas del Autódromo, y espera organizar nuevas excavaciones en el futuro próximo, para profundizar la investigación. Los descubrimientos sobre el pasado de la ciudad en el barrio de Villa Riachuelo, despertaron gran interés en escuelas y organizaciones que visitaron el sitio, y expresaron el deseo de que sus resultados puedan exhibirse y se conviertan en parte del patrimonio histórico y cultural de la zona.-

 

FUENTE: Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo- http://www.acumar.gob.ar