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El sacerdote Francisco Nazar en diálogo con La Mañana denunció que un niño de tan solo 3 años “murió por ser pobre y por ser indígena”. Lo ocurrido “es una advertencia para toda la sociedad y para todo el pueblo de Formosa; que estas situaciones existen, que son muy graves y que todos tenemos la obligación de buscar los medios para solucionar esto y especialmente el Gobierno provincial porque es su competencia”, enfatizó el religioso.

En su desgarrador relato de lo ocurrido, también socializado a través de su página de Facebook, brindó detalles del padecimiento del pequeño y de su familia, que ya había sufrido en enero último la pérdida de la madre del mismo a causa de tuberculosis.


En la denuncia pública, Nazar explicó que “Uriel tenía 3 añitos y murió por diarrea en la comunidad del Divisadero en el monte formoseño, ocurrió el viernes 17. Era wichí y el segundo de tres hermanitos. Murió por ser pobre y por ser indígena. Su padre Urbano (24) lloraba desconsoladamente por su hijo. ‘Se murió por una diarrea’, dijo. Su compañera Lucinda (24) y madre de Uriel había fallecido el 5 de enero de este año cuando iba en la ambulancia de Ingeniero Juárez derivada a la ciudad de Formosa. En el hospital sospecharon una tuberculosis miliar por la placa. No habían juntado la muestra, y cuando lo hicieron el estudio dio positivo. Iniciaron el tratamiento, pero fue tarde. Murió de tuberculosis, la enfermedad de los pobres”.


“Paco contó que a su compañera Lucinda y madre de sus tres hijos, la velaron y enterraron envuelta en una frazada. No hubo cajón para ella porque era pobre. ‘Así me la entregaron; su cuerpo sin cajón’-aseguró el afligido hombre al religioso, quien agregó en su comentario- Dios Padre, conmovido, seguramente la habrá recibido con un abrazo tierno consolándola ‘Vení mi hija querida, bendita mía... Estarás aquí a mi lado y para siempre...’”.


En la continuidad del relato, Nazar agregó que “después de fallecida la madre, desde la sala de El Quebracho llevaron a su otro hijo el menor, Lucas (4 meses) arrebatándolo de su tía que lo cuidaba y llevándolo a Formosa sin autorización del padre. ‘Está desnutrido y abandonado de sus padres’ decía la enfermera. Y en Formosa, el Servicio Social del Hospital de la Madre y el Niño lo entregó a una mujer en guarda y se lo llevó a su casa. Urbano viajó a Formosa. Tuvo que pedir plata prestada para conseguir su pasaje. Cuando llegó al hospital reclamó por su niño y le decían que no se lo iban a entregar porque no se ocupaba de él. Se lo decía la responsable del Servicio Social de la provincia. Cuando estas mujeres se dieron cuenta que el padre de Lucas pedía con fuerza por su pequeño y que se acompañó de algunos amigos suyos que lo defendían, las mujeres se asustaron y mandaron llamar a la que tenía al niño y se lo devolviera a su padre. La denuncia por robo de su hijo no prosperó porque Urbano también es pobre e indígena”, dijo.


Finalmente, muy compungido, el sacerdote calificó a lo ocurrido como “una situación de mucho dolor y mucha compasión ante una realidad de muerte de niños, por causas que son curables. Estoy muy triste porque el padre es un amigo mío y su familia y la comunidad también”.